El año 2010 lleva consumidos un par de meses y las perspectivas generales de la economía española siguen siendo inquietantes. Son ya dos años de crisis severa y, dejando aparte sus causas y algunas de sus múltiples consecuencias, una de estas últimas sobrevuela sobre los estrategas de desarrollo comercial de las empresas: "no hay mercado". Parece que la inmovilidad es absoluta en cuanto a pedidos, contratos o licitaciones, y el esfuerzo público por mantener la demanda nacional parece estar llegando a su fin, o la deuda nos comerá.
Ante esta disyuntiva, ¿qué se puede hacer?
Juan Argüello Vázquez
Juan Argüello Vázquez
Juan Argüello Vázquez